EL PIAN: LA “SIFILIS DE LOS NIÑOS”QUE NOS HA TRAÍDO A BURUNDI

 


Hoy hemos estado en el hospital de Ngozi, una de las principales ciudades de Burundi. Había muchos pacientes ingresados con lesiones sugestivas de PIAN, enfermedad que fue el motivo de nuestro viaje. Todos estos enfermos estaban sin diagnosticar y sin tratar.

El pian también se llama yaws, framboesia, buba, parangi, y paru dependiendo del pais. Es una enfermedad endémica tropical producida por una bacteria muy similar a la que produce la sifilis, la espiroteca Treponema pallidum ssp pertenue.  A pesar de que esta enfermedad también se la conoce como la “sifilis de los niños”, no se contagia por vía sexual sino por contacto directo piel con piel. 

La enfermedad se manifiesta en la piel en forma de grandes úlceras y costras, y en los huesos, con inflamación de los mismos. Las secuelas de esta infección son terribles, con formación de enormes cicatrices desfigurantes y dolorosas, así como destrucción de huesos.

Cuando los dermatólogos de CDI y Ruber Internacional creamos un chat de teledermatologia para orientar a los sanitarios de la ONG ASU que estaban en Burundi nos dimos cuenta de algo interesantísimo:  ¡La mayor parte de las fotos que nos mandaban eran de pacientes que padecían pian! ¡Y podían ser tratados y curados! Es lo bueno de trabajar rodeado de magníficos dermatólogos.

El pian es endémico en algunas áreas rurales de America central y del sur, Africa ecuatorial e islas del Sudeste asiático como Papúa Guinea, es decir, zonas superpobladas con mala higiene en general, condiciones existentes en la zona de Burundi donde nos encontramos. 

Hay un fantástico estudio publicado por el brillante internista y epidemiologo español Oriol Mitjà en la revista New England Journal of Medicine en el cual demuestra que con solo 3 dosis de azitromicina, una cada 6 meses, tratando a los pacientes con pian y a sus familiares, se consigue erradicar la enfermedad en la zona endémica. La azitromicina es un antibiótico barato, y sin efectos secundarios relevantes.

Este hecho fue lo que nos motivó a venirnos a Burundi: intentar erradicar el pian en esta región de Burundi. Soy muy optimista. Hemos creado una serie de contactos con personal sanitario, desde enfermeros a direcciones médicas, para poder hacer el seguimiento de esta iniciativa. Pero falta mucho por hacer. Conseguir la medicación y distribuirla es ahora nuestra prioridad. 

Creo sinceramente que administrando azitromicina oral de forma adecuada a estos pacientes y a sus familiares lograremos erradicar esta terrible enfermedad de esta región de Burundi.

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