MENOS SUPLEMENTOS Y MAS CERVANTES PARA ENVEJECER MEJOR

 


Debemos sentirnos afortunados porque hoy vivimos una de media 35 años más que nuestros bisabuelos. Este “veranillo de la vida”, término que utiliza el filósofo francés Pascal Bruckner, esos años en los que no somos jóvenes, pero tampoco viejos, debemos aprovecharlos. A veces nos preocupamos en dejar un legado a nuestros hijos y quizá lo que debemos hacer en estos años es construir uno.

De todo esto hablé en la XLVII Semana Cervantina que tuvo lugar en Campo de Criptana recientemente donde tuve la suerte de ser nombrado Hidalgo de Honor por invitación de mi buen amigo Miguel Angel Mellado. Comencé mi conferencia recordando lo que Don Quijote le decía a Sancho: “Haz gala, Sancho, de la humildad de tu linaje”, comentando que mi padre tenía un taller de coches en Usera, al lado del Hospital 12 de octubre, y el contacto con los médicos que dejaban los coches en el taller influyó en mi ilusión de ser médico y trabajar en ese hospital.

EL SOL DE LA MANCHA

¿Cuántos años tenía Don Quijote? Cervantes nos dice que "frisaba la edad de nuestro hidalgo con los cincuenta años". En su época, eso era vejez. Hoy, en España estaría en el “veranillo de la vida”.

El sol nos envejece. Cervantes describía a don Quijote: "Era de complexión recia, seco de carnes, enjuto de rostro".  Es la descripción perfecta de un paciente con fotoenvejecimiento avanzado.

El cáncer de piel, que va a afectar a casi la mitad de los españoles, tiene al sol, a pesar de lo que dicen algunos futbolistas, como el principal agente causal de estos tumores.  Fijaos: Campo de Criptana registra aproximadamente 3.328 horas de sol al año.  Londres tiene unas 1.600 horas anuales. Es decir, los vecinos de Campo de Criptana reciben el doble de radiación solar acumulada que alguien que viviera en el norte de Europa. El mismo sol que curtía la piel de Don Quijote y Sancho Panza en sus andanzas es el principal factor de envejecimiento cutáneo y riesgo oncológico que vemos hoy en consulta.

Pero debemos tener en cuenta que en el planeta tierra hay vida porque hay sol. Tampoco hay que demonizarlo. No necesitamos armadura de hierro como Don Quijote. Lo que hay que prevenir de verdad es la quemadura solar. Y esto se consigue principalmente con la protección física: ropa, gafas sombreros, sombra y cremas de protección. La buena relación con el sol no consiste en huir de él, sino en disfrutarlo con respeto.  Y no quemarnos.

CÓMO ENVEJECER MEJOR

Aunque queramos seguir jóvenes estamos programados para envejecer. Cervantes decía que "el tiempo puede convertir la gloria en olvido, la belleza en ruina, la juventud en vejez y las certezas en dudas."

En El Quijote aparecen muchos consejos interesantes para tener una longevidad saludable: "Sancho, ¿sabes lo que es envejecer bien? Es haber tenido el valor de cuidarse." Don Quijote advirtió sobre la moderación en la dieta como elemento fundamental de la salud: «Come poco y cena más poco, que la salud de todo el cuerpo se fragua en la oficina del estómago». También hablaba del apetito: "La mejor salsa del mundo es el hambre, y como ésta no falta a los pobres, siempre comen con gusto."  Sancho era más propenso a la glotonería, porque “el escudero de caballero andante ha de comer, cuando se le ofreciere, hasta no poder más” en previsión de los días de ayuno.

El buen descanso y un sueño reparador es una importante herramienta para envejecer mejor. Don Quijote dormía poco y mal, y su piel lo hubiera acusado.

Cervantes nos anima a cuidar la mente y a movernos: "El que lee mucho y anda mucho, ve mucho y sabe mucho.”  Movernos también suma función: mantener durante más tiempo nuestra capacidad de hacer lo que te da la gana. Parece que el músculo se ha convertido en uno de los principales órganos que previenen el envejecimiento. Pero de nada sirve estar bien físicamente si tenemos deterioro cognitivo. Por ello, al igual que se ha popularizado lo de dar más de 8.000 o 10.000 pasos al día, quizá deberíamos obligarnos a leer mínimo 8 o 10 páginas de un libro al día para mantener el cerebro en forma. Con la IA haciendo muchos de nuestros trabajos mentales parece que podría ser interesante como nuevo modelo de negocio, tal y como sugería el gran Juan Jose Beunza, profesor de la Universidad Europea, la creación de gimnasios para la mente.

Cervantes nos habla de la moderación también en el beber: «Sé templado en el beber, considerando que el vino demasiado ni guarda secreto ni cumple palabra».

Todos estos consejos transmiten una noticia muy positiva: tenemos mucho más control sobre nuestro envejecimiento de lo que creíamos. A los 20 años nuestra salud depende de nuestra genética. A partir de los 50 depende de nosotros. Imagina que tus genes son las teclas de un piano. Ese piano es el que has heredado (tu genética). Pero la epigenética, que es un concepto nuevo que se basa en que podemos modificar la expresión de nuestros genes, la epigenética es el pianista: es decir, cómo tus hábitos (dieta, ejercicio, fotoprotección, etc.) deciden qué teclas se tocan y cuáles no.

SUPLEMENTOS: EL NUEVO BALSAMO DE FIERABRAS

La «industria de la longevidad» se ha convertido en un gran negocio que vende promesas de vivir más y parecer más jóvenes mediante suplementos, péptidos y terapias de moda. Curiosamente la mayor parte de estos suplementos solo tienen estudios en roedores tal y como comento en mi libro: “Larga vida a tu piel”. Y no somos roedores.

En un episodio en el que Don Quijote y Sancho Panza habían sido apaleados por unos arrieros, Don Quijote prepara un bálsamo con aceite, vino, sal y romero, lo bendice con oraciones, lo bebe, vomita muchísimo, suda, duerme varias horas y al despertarse se siente aliviado; entonces concluye que ha descubierto el famoso bálsamo de Fierabrás: el bálsamo de Fierabrás que representa la ilusión del remedio total. Muchos discursos actuales sobre antienvejecimiento funcionan de manera parecida cuando prometen demasiado y simplifican un proceso biológico complejo como es el envejecimiento.

A don Quijote le funciona el bálsamo no porque cure realmente, sino porque encaja a la perfección en su universo mental. Sancho, más pegado a la realidad, no encuentra en él una medicina, sino sólo sus efectos desagradables. Aquí vemos claro el efecto placebo más famoso de la literatura española.

ESTUDIO HARVARD

Es muy conocido el “estudio de Harvard sobre la felicidad” Empezó en 1938, analizando cómo influye determinados factores en nuestro envejecimiento y en nuestra felicidad. Se analizaron unas 2.500 personas en total.

La gran lección del estudio es que lo que más protege la felicidad y la salud a lo largo de la vida no es el dinero, la fama ni el éxito profesional, ni lo que comas o el deporte que hagas, sino la calidad de las relaciones humanas. El nivel de satisfacción con las relaciones personales a los 50 años resultó ser un mejor predictor de salud física que los niveles de colesterol. Las buenas relaciones se asociaron a menor probabilidad de desarrollar enfermedades cardíacas, diabetes o artritis. Además, una mayor actividad social resultó en una aparición más tardía y una progresión más lenta del deterioro cognitivo. El estudio también encontró que las personas casadas vivían más, entre 5 y 17 años más. Esas relaciones humanas se vuelven aún más valiosas cuando están integradas en una vida con propósito, valores y sentido

Cervantes nos da una serie de consejos para vivir con sentido y propósito:

- “No es un hombre más que otro si no hace más que otro.” Es decir, la dignidad no depende del rango ni de las apariencias, sino de los actos

- “Cada uno es artífice de su propia ventura.” Viene a decir que la felicidad no depende solo de la suerte: también se construye con actitud, esfuerzo y decisiones.

- “Confía en el tiempo, que suele dar dulces salidas a muchas amargas dificultades.” Muy cervantina. Enseña paciencia. No todo se resuelve de inmediato, y una vida feliz exige tolerar la incertidumbre sin desesperarse. Aquí añadiría la frase de San Francisco de Asís como bálsamo para la felicidad: “Necesito poco y lo poco que necesito lo necesito poco.”

- “Las tristezas no se hicieron para las bestias, sino para los hombres; pero si los hombres las sienten demasiado, se vuelven bestias.” Es una frase durísima e inteligente. No niega el dolor, pero advierte contra instalarse en él. La felicidad no consiste en no sufrir, sino en no dejarse degradar por la tristeza.

- "El camino es siempre mejor que la posada." La felicidad está en el viaje, en el esfuerzo y la búsqueda, no en el descanso definitivo. El Ítaca de Kavafis: “pide que el camino sea largo.”

CONCLUSION

En mi libro “Larga vida a tu piel: las claves para vivir más y mejor por dentro y por fuera”, que se publica la semana que viene, doy una serie de consejos sencillos y avalados científicamente para intentar morir jóvenes lo más tarde posible. Y una de las cosas que he aprendido escribiendo este libro es que no somos tan modernos como nos pensamos: Cervantes ya nos daba una serie de consejo muy útiles para tener una longevidad saludable.

Por último, quizá el consejo más importante de todos: la longevidad no debe ser solo una cuestión de años vividos sino una cuestión de vida vivida. Hay una pregunta que vale la pena hacerse ¿para qué queremos vivir más? La respuesta casi nunca tiene que ver con cifras ni con marcadores biológicos. Tiene que ver con seguir aprendiendo, con seguir siendo útil, con seguir disfrutando de los que quieres, seguir siendo relevante para los demás.  Don Quijote decía: “Lo más loco que un hombre puede hacer en esta vida es dejarse morir.” Me recuerda a lo que respondió Clint Eastwood cuando le preguntaron por su secreto para ser tan productivo a los 80 años. Respondió: “no dejo entrar al viejo.” Y me gustó el consejo que escuché en Campo de Criptana a la artista María Zaragoza: “también es importante no dejar salir al niño.”

Artículo completo en El Confidencial: https://www.elconfidencial.com/salud/2026-05-18/menos-suplementos-y-mas-cervantes-para-envejecer-mejor_4354526/

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