Las mujeres francesas gastan en el cuidado de la piel más que las españolas, las alemanas y las inglesas juntas. Y se nota. No me refiero a actrices como Juliette Binoche, de 46 años de edad, o políticas como Ségolène Royal, de 56 años, o superestrellas como Catherine Deneuve, de 66. Me refiero a la elegancia de la mujer francesa media.
Es interesante que una conocida política francesa haya dicho hace poco que "las mujeres cuando somos jóvenes queremos ponernos guapas para que nos quieran; pero a medida que envejecemos queremos ser queridas para poder estar guapas." Por ello el refranero español recomienda como medida antiaging, como dijimos en un post anterior, "poco plato, mucho trato y mucho zapato."
Los dermatólogos tenemos una importante responsabilidad en ayudar a envejecer a nuestros pacientes con elegancia y discreción. La clave está en aplicar las técnicas más innovadoras de rejuvenecimiento sin cirugía de una forma científica, armónica y prudente. No fiarse de las modas, y nunca intentar conseguir resultados espectaculares. El médico debe tener sentido estético pero sobre todo sentido común.







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