¿A QUÉ EDAD SE DEBE EMPEZAR A REALIZAR TRATAMIENTOS ESTÉTICOS? ¿Y CUÁNDO ES DEMASIADO TARDE?

En un artículo publicado recientemente por dermatólogos de Boston, los autores defienden el carácter preventivo que tienen muchas técnicas que utilizamos en dermatología estética. Ponen el ejemplo de hermanas gemelas, donde una de ellas se inyecta Botox en las arrugas de expresión y la otra no, y el resultado en pocos años es sorprendente: la gemela que no se trata tienen arrugas de expresión en reposo en el entrecejo y en la frente y la gemela que se trata no. Por ellos para estos autores la pregunta no debe ser cuándo es demasiado pronto sino cuándo es demasiado tarde.

¿Cuál es mi opinión personal?

Es cierto que muchos de los tratamientos médicos/estéticos que realizamos los dermatólogos tienen un efecto preventivo: el botox (toxina botulínica) previene las arrugas de expresión y “educa” la musculatura facial, el Radiesse o el acido hialurónico induce la formación de colágeno, los láseres fraccionados “liman” la piel mejorando manchas e imperfecciones, los ultrasonidos (Ultherapy) generan de forma profunda la creación de nuevo colágeno produciendo un efecto “tensado” y previniendo la flaccidez, la terapia fotodinámica previene el cáncer de piel, etc.

Sin embargo creo que empezar demasiado pronto a hacer técnicas estéticas puede ser muy contraproducente para muchos pacientes. Con frecuencia vienen a nuestra consulta pacientes muy jóvenes que quieren realizarse tratamientos estéticos y les decimos que no. La razón es que comenzar demasiado pronto en muchas ocasiones genera entrar en una dinámica de no poder tolerar ningún defecto físico lo cual va creando una “angustia” y “ansiedad” por los cambios naturales que se van generando en el envejecimiento facial o corporal. Y esto va generando una pérdida de objetividad en los pacientes. Además comenzar demasiado pronto va generando una sociedad “plastificada” con terror a los cambios del envejecimiento. El extremo de esta actitud es la dismorfofobia que consiste en una preocupación patólogica por determinados defectos físicos que produce una gran ansiedad y sufrimiento en los pacientes que lo padecen.

Por ello el mensaje es que los pacientes, y los médicos, debemos tener sentido común. No se debe renunciar a los avances científicos en el campo del rejuvenecimiento facial no agresivo que aporta la dermatología moderna, pero sabiendo que la batalla contra el envejecimiento la tenemos perdida desde el nacimiento y que debemos vivir con imperfecciones. Como siempre decimos, los resultados discretos son los más elegantes. Y no hay que tener prisa en empezar a tratarse.


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