MI OPINIÓN SOBRE LA MEDICINA ALTERNATIVA

Diariamente veo pacientes que están siendo tratados con llamada medicina “natural” para distintas patologías. Me llama la atención que muchos de estos pacientes no tienen un diagnóstico adecuado e incluso están haciendo dietas y tomando remedios cuya eficacia no ha sido contrastada. La mayor parte de las veces no pasa nada, ya que los pacientes tienden a curarse espontáneamente. Voltaire decía que la medicina “es el arte de entretener a un paciente hasta que se cure por sí mismo”. Pero no se me olvida un paciente que tenía una úlcera en la lengua y acudió a un medico alternativo. Este le recetó unas hierbas y le cambió la dieta. Al cabo de unos meses de ver que la úlcera aumentaba acudió a nuestra consulta, pero ya tenía metástasis pulmonares.

Según una encuesta realizada recientemente en EE.UU., el 50% de la población utiliza algún tipo de medicina alternativa. Nunca la medicina ha sido más eficaz, y sin embargo existe un auge de las terapias alternativas. Estas mismas encuestas demuestran que la mayor parte de los usuarios de terapias alternativas son de raza blanca, alto nivel cultural, edad comprendida entre 25 y 50 años y de nivel económico alto.

¿Cuáles son las razones por las que este sector de la población cree en la efectividad de la medicina alternativa? Creo que son las siguientes:

1. Razón primera: La creencia generalizada de que lo “natural” es más seguro y no tiene efectos secundarios. Esta es una impresión falsa. Lo “natural” no está exento de efectos secundarios. Por ejemplo, algunos pacientes toman suplementos de vitamina E en altas dosis con la idea de prevenir el envejecimiento, o hierba ginkgo biloba para prevenir asma, vértigo, impotencia, demencia, etc. Ambos compuestos cuentan con importantes efectos anticoagulantes que pueden complicar determinadas técnicas quirúrgicas. Las vitaminas antioxidantes parece que disminuyen los efectos curativos de ciertas formas de quimioterapia y radioterapias, y existen casos descritos de intoxicación por plomo, arsénico y mercurio en personas que tomaban hierbas chinas e indias. Un estudio reciente sobre la composición de unas hierbas chinas, en principio eficaces en el tratamiento de la dermatitis atópica, reveló que la mayor parte de ellas contenía clobetasol, un potente corticoide, que utilizado de forma crónica puede producir atrofia de la piel y estrías.

Por otra parte no hay que olvidar que muchos fármacos que utilizamos en la medicina tradicional derivan de hierbas (la cortisona, la digoxina, muchos quimioterápicos, etc.) pero que han sido purificados, dosificados y adaptados para conseguir una determinada eficacia con unos efectos secundarios conocidos. Todo esto exige años de investigación y ensayos clínicos para asegurar no sólo la eficacia del fármaco, sino también su seguridad.

2. Razón segunda: todo el mundo conoce a alguien que habla maravillas de un tratamiento alternativo que le alivió o curó determinada dolencia. Cierto. Es curioso que cuando un paciente acude a un médico alternativo y no se cura, la reacción es que “ya sabía que no iba a conseguir nada”. Sin embargo, si el tratamiento alternativo tiene efectos beneficiosos la repercusión de la noticia en el entorno del paciente es notable.

Sin embargo cuando el paciente acude al médico “tradicional” y el tratamiento funciona, la noticia tiene mucho menos impacto, e incluso es considerado como un hecho normal.

Es decir, nuestro grado de “exigencia” es mucho menor cuando acudimos a una técnica alternativa.

Por otra parte, cuando se toma una medicación o se realiza alguna técnica terapéutica y se obtiene la curación en un breve periodo de tiempo, esto no prueba que el medicamento o la técnica sean eficaces. Hay otras dos posibles explicaciones: que la enfermedad ha curado por causas naturales (muchas enfermedades tienen un curso en “ciclos”), o incluso que la remisión se ha producido por causas naturales y el remedio la ha retrasado.

3. Razón tercera: el médico tradicional no hace mucho caso al enfermo. En muchas ocasiones es cierto. A veces los médicos tratamos bien la enfermedad pero nos olvidamos del enfermo. Una característica común a la mayor parte de la medicina alternativa es que con gran frecuencia dedica todo el tiempo que sea necesario al paciente. La medicina “tradicional” actual adolece de un exceso de especialización, sufre de trabas administrativas, de escasa dedicación al paciente, y quizás de excesiva tendencia a focalizar las energías del médico en la enfermedad, y no en el enfermo.

En ocasiones, el médico tradicional no se preocupa de cómo duerme el enfermo, de su estado anímico, de su dieta, de su situación familiar, etc... Simplemente hablar con el médico sobre las impresiones o incertidumbres acerca de la enfermedad puede ser de gran valor terapéutico.

Es cierto que en ocasiones el paciente encuentra en la terapia alternativa un alivio que puede aumentar enormemente su calidad de vida. De hecho, en prestigiosas universidades de EE.UU., tales como la Universidad de California en San Francisco o la de New York, entre otras, se están creando unidades donde se practica una medicina “integral”, valorando no sólo la enfermedad, sino también al enfermo.

Creo que no es bueno que el paciente tenga que elegir entre medicina tradicional y alternativa. La medicina moderna debe ser una medicina integral, en la que se emplee el rigor de la ciencia moderna, pero sin limitarse por un excesivo “cientifismo”. El paciente debe comprender que la medicina es capaz de curar algunas enfermedades, pero que existe una gran cantidad de males que el médico todavía no es capaz de controlar. El médico cura a veces, pero debe aliviar siempre, y es cierto que deberíamos cuidar más la “magia” de la relación médico-paciente, complementando las técnicas científicas médicas y quirúrgicas con una mayor dedicación e implicación con el paciente. En realidad, no existen enfermedades, sino enfermos. Lo que no es tolerable es que ante determinadas enfermedades crónicas o incurables, surjan oportunistas que utilizan técnicas no éticas en pacientes desesperanzados o mal informados.

Comentarios

  1. Anónimo2/10/12

    Felicidades por este blog tan interesante. Me he vuelto una asidua a él.
    Quería hacerle una consulta sobre botox.
    Hace unas semanas me puse botox en las patas de gallo pero no me lo hicieron bien, apenas se nota el efecto.
    Me gustaría saber si puedo ir a su consulta para que me retoquen o tengo que esperar hasta que se me pase el efecto.
    Muchas gracias.

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  2. Anónimo3/10/12

    Hola Dr. Ricardo!!!
    Tengo 53 años y una piel blanca y seca muy sensible con algunas rojeces y algunas manchas y bastantes arrugas no muy profundas.¿Querría saber opinión, que cremas debo utilizar?
    ¿Lo retirides es una buena opción? Muchíssimas gracias
    Maria Dores

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  3. Estimada María:
    El ácido retinoico sirve para atenuar manchas y arrugas, pero debido a su alta potencia hay muchas pieles que no lo toleran. Por su descripción parece que su piel es reactiva y con cuperosis, así que lo más probable es que no lo tolere, pero siempre puede probar a ver cómo le va. Mi recomendación sería 2 noches a la semana. Si se confirmara que no lo tolera, yo le recomendaría retinol o retinol de liberación retardada. Este último está pensado para pieles intolerantes.

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  4. En cuanto a su pregunta acerca de la toxina botulínica en las patas de gallo, debo de decirle al respecto que lo que hacemos con el tratamiento es relajar la musculatura, no paralizarla. Aquellas arrugas que ya estén en reposo, es decir, que sean una cicatriz en la piel no se eliminan, sólo se suavizan. Las que mejoran significativamente son las que aparecen con la contracción muscular. El retoque de la toxina se hace a las 2 semanas, que es cuando la toxina alcanza su máximo efecto. Si ya ha pasado más tiempo, yo esperaría a que le desapareciera por completo el efecto de la toxina y después valore si desea o no inyectarse de nuevo toxina.

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  5. Anónimo9/10/12

    Quisiera que me recomdase alguna crema o serum con las más alta concentración de ácido hialurónico y bajo peso molecular (según he leido es lo que relamente hace efecto), tengo marcas de acné y estoy utilizando un exfoliante tipo mascarila de ácido glicólico al 20% con ácido azelaico, y quisiera rellenar esas marcas.
    Gracias

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  6. Anónimo11/10/12

    Hola doctor, en primer lugar enhorabuena por el blog.
    Mi problema son cicatrices de acné (tipo hoyitos). Utilizo días alternos una mascarilla con ácido azelaico, glicólico (20%) y salicílico.

    hace un año utilizaba retirides por recomendación del dermatólogo pero me notaba la piel peor y lo dejé.
    ¿qué más puedo hacer' ¿me iría bien algún buen serum de ácido hiualurónico o colágeno?

    Gracias

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  7. En cuanto a su pregunta acerca del ácido hialurónico en crema para rellenar las cicatrices, debo de decirle que no es un tratamiento adecuado para ello. El ácido hialurónico administrado de forma tópica no atraviesa la epidermis, por lo que difícilmente va a rellenar las cicatrices. Para rellenarlas hace falta inyectar el ácido hialurónico.

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  8. Muchas gracias. En cuanto a su pregunta acerca de las cicatrices de acné, el único producto tópico que las mejora es el ácido retinóico. Nuestro protocolo es usarlo unos meses para "limar" las cicatrices, porsteriormente realizar un tratamiento con un láser fraccionado y en cicatrices muy deprimidas rellenarlas con ácido hialurónico. Le recomiento que lea el post: ¿Cual es el mejor tratamiento para las cicatrices de acné?

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  9. Me parece realmente interesante este blog y el enfoque que usted le da. En particular, es de agradecer que como médico le dé importancia a escuchar a los pacientes. Es muy cansado para nosotros, seamos conscientes o no, no encontrar suficiente escucha. La última vez que acudí a un especialista, al entrar en la consulta, la enfermera le dijo al médico: "una vesícula", y me dieron ganas de decirle: "perdone, pero me he traído el cuerpo entero".

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  10. Muy interesante su comentario. Estoy totalmente de acuerdo. Además el simple hecho de poder explicar a tu médico tus problemas y miedos ya tiene un efecto terapéutico.

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  11. Anónimo28/2/13

    Buenas tardes a todos. Estoy de acuerdo con lo expuesto al 90% ,es cierto q en la epoca en la q estamos uno no puede jugar con su salud y debe acudir al medico ante cualquier posible patologia,de no hacerlo se convierte uno en irresponsable.Pero por otro lado lo que se denomina ahora medicina alternativa no es sini la medicina clasica hasta hace unos siglos. Incluso debo decir q existen muchs zonas en el mundo q no tienen acceso a la medicina moderna y siguen usando plantas y "hierbs" para tratar sus males. Por otro lado no hay q olvidar q muchos principios activos provienen de la propia naturalez como es el caso de la aspirina,por lo tanto no se debe demonizar lo natural porque a fin de cuentas todos nos beneficiamos de ello.

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  12. Sin querer reincidir demasiado en lo ya expuesto en mi blog, no es mi intención demonizar la medicina natural, al contrario, considero que es compatible con nuestra medicina tradicional, siempre y cuando se acompañe de un cierto control profesional y rigor científico (ya he citado algunos ejemplos de plantas con importantes efectos secundarios, de los cuales los pacientes no suelen ser conscientes). No olvidemos que nuestra práctica clínica habitual, está respaldada por extensa bibliografía e innumerables ensayos clínicos, por no citar todos los pasos necesarios, previo a la comercialización de cualquier medicamento y sus posteriores controles por las agencias del medicamento responsables en cada país.

    En conclusión, la medicina natural adolece de la falta de rigor científico que se le exige a la medicina tradicional, lo que, desafortunadamente, da lugar al oportunismo y aprovechamiento de algunas personas y, por el contrario, la medicina tradicional se está especializando y burocratizando hasta el punto de que, en ocasiones, nos olvidamos de que, enfrente de nosotros, tenemos sentada a una persona que llega con una patología determinada, sí, pero acompañada de unos determinantes que son muy variables de un paciente a otro (estilo de vida, alimentación, estrés, factores psicológicos, antecedentes familiares...) que debemos saber valorar.

    Deberemos trabajar en mejorar las deficiencias de ambas para una mejor compatibilización.

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