Muchos pacientes nos consultan porque cuando se exponen al sol aparece en su piel una erupción muy molesta que puede llegar a estropear las vacaciones.El tipo más frecuente de alergia al sol se llama Erupción Polimorfa Solar. Consiste en la aparición de una erupción sobre todo en el escote, brazos y en la cara, que suele picar. Suele iniciarse con las primeras exposiciones al sol en primavera o principio de verano.
Para prevenirla existe la fototerapia, un tratamiento similar a los rayos UVA que tenemos los dermatólogos en nuestras consultas, y que debe realizarse 4 semanas antes de la exposición. Además se debe usar ropa adecuada y usar cremas fotoprotectoras de alto índice de protección, se deben evitar el uso de colonias, ya que son fotosensibilizantes, e intentar evitar los fármacos que producen alergias al sol: los antiinflamatorios y los antibióticos.
Para tratarla lo mejor es el uso de cortisona en crema o incluso oral en casos graves.
Otros casos de alergia al sol menos frecuentes son el prurigo actínico, la urticaria solar y la dermatitis crónica activa. En caso de que las lesiones de alergia al sol permanezcan en el tiempo es fundamental acudir al dermatólogo para asegurar que no se trata de un lupus eritematoso, que es una enfermedad que empeora con el sol y que a veces se puede confundir con estos cuadros. Lo ideal es casos difíciles es hacer una biopsia.











