Nuestra unidad acaba de finalizar un estudio sobre el uso de toxina botulínica para el tratamiento de la hiperhidrosis axilar (exceso de sudoración). Se trataron 45 pacientes con hiperhidrosis axilar intensa de los cuales 36 eran mujeres. La respuesta al tratamiento se evidenció a los 3-5 días en el 90 % de los pacientes, y los resultados duraron una media de 7 meses. No existieron complicaciones en ningún paciente.
La hiperhidrosis o exceso de sudoración afecta a miles de personas en todo el mundo, y a muchas de ellas les altera el desarrollo normal de las actividades de la vida cotidiana y cierta limitación a la hora de establecer relaciones en el ámbito personal, social y laboral, tanto si afecta las axilas, palmas, plantas, cara, u ocurre de forma generalizada.
La causa de la hiperhidrosis no se conoce bien. Generalmente, determinados estímulos, como un aumento de la temperatura ambiental, el ejercicio, la fiebre, episodios de estrés o ansiedad e incluso ciertos tipos de comida (por ejemplo, la comida muy especiada) provocan una sobreactividad del sistema nervioso que estimula las glándulas sudoríparas, las cuales responden produciendo más cantidad de sudor del necesario para regular la temperatura corporal.
En conclusión, la toxina botulínica es una herramienta terapéutica bien tolerada, segura y eficaz en el tratamiento de las hiperhidrosis localizadas resistentes a otras terapias o aquéllas más severas, y es capaz de mejorar notablemente la calidad de vida de las personas afectadas por esta patología.








