Hace unas semanas se ha publicado en la revista científica Journal of Drugs in Dermatology un estudio sobre el posible uso del Botox en pacientes con depresión.¿Cuál es el mecanismo de acción? Si una persona después del tratamiento con toxina botulínica se ve mejor cara, con un entrecejo menos marcado, entonces su cerebro interpreta que se encuentra menos enfadado o triste. Estudios preliminares muestran que personas tratadas con Botox tienen emociones más positivas y se sienten menos deprimidos después del tratamiento.
Sin embargo creo que la depresión es una enfermedad que necesita tratarse con antidepresivos bajo el control de un psiquiatra. Dudo que las técnicas dermocosméticas tengan un verdadero efecto duradero sobre el estado de ánimo de los pacientes con depresión. De hecho siempre comentamos a nuestros pacientes que consultan para rejuvenecer sin cirugía que si presentan una depresión lo mejor es primero salir de ella y luego someterse a las técnicas más adecuadas para cada caso. Y es que la búsqueda descontrolada de la juventud puede ser una importante fuente de ansiedad y depresión.








